Un pueblo italiano revive gracias a su escuela de artes en peligro de extinción
En un pequeño pueblo de la Toscana, una escuela que enseña técnicas medievales de tintura natural logró atraer nuevos habitantes y evitar el abandono del lugar.
La iniciativa comenzó cuando artesanos locales decidieron recuperar recetas ancestrales para teñir telas con plantas, raíces y minerales. Su trabajo llamó la atención de diseñadores y turistas.
Con los años, estudiantes de distintas partes del mundo llegaron a aprender estas técnicas. Algunos decidieron quedarse y abrir talleres, cafés y galerías.
El resurgimiento económico permitió renovar calles, plazas e infraestructura, evitando que el pueblo desapareciera como muchos otros en Europa rural. La comunidad pasó de 300 a 800 habitantes.
Las autoridades regionales ahora estudian replicar el modelo en otras localidades.
El caso demuestra que la cultura puede ser un motor poderoso de desarrollo.